sábado, 31 de agosto de 2013

Cómo motivar a personal sin aspiraciones


Por: Leticia Barrios
Asesor en desarrollo de habilidades de liderazgo y motivación para ejecutivos.


Muchos jefes se encuentran con el reto de buscar el modo de motivar a colaboradores que no tienen aspiraciones, que son conformistas. Aprende cuál pudiera ser el origen de este tipo de actitudes y cómo combatirlas.

Palabras clave: motivar, desmotivación, metas.

Andrés sacó sus cuentas. Como ejecutivo de ventas la empresa para que laboraba le ofrecía un sueldo base y comisiones.
Pero si hacía el "esfuerzo" podía ajustar su presupuesto y el de su familia y sostenerse sólo con su sueldo base. De modo que si vendía o no, era irrelevante para él. Total, ya tenía sus gastos fijos "asegurados".
Carmela es otro caso igual. Trabaja en un laboratorio y tiene conocimientos especializados; últimamente se le ha visto desmotivada y aunque le han aumentado el sueldo y sus prestaciones, no se observa un cambio de actitud. Su jefe no sabe qué hacer para incentivarla.
Aunque pueden ser varias las razones por las que una persona pierda la motivación, pocas veces es tomado en cuenta un factor clave: la expectativa de logro que tiene el colaborador respecto a sus metas laborales o personales.
Analicemos los ejemplos descritos anteriormente. A Andrés le gustaría mucho tener una linda casa pero... él cree que nunca  podrá ahorrar lo suficiente como para poderla comprar.
A Carmela le fascina la idea de tener un puesto importante dentro de la empresa en la que trabaja, pero no la toman mucho en cuenta porque es introvertida y callada. Ella ha llegado a la conclusión de que nunca podrá hacer su sueño realidad.
Entonces la función del líder es infundir seguridad a su colaborador y hacerle creer que sí puede lograr sus anhelos.
El líder se convierte en fuente de inspiración, es quien lo anima a buscar opciones, a descubrir alternativas que antes no veía, ensanchar el pensamiento y crecer en habilidades.
A veces lo único que les hace falta a las personas es alguien que les haga ver y sentir que pueden confiar en sí mismas.
Cuando una persona pasa de un estado en el que cree que no puede lograr algo a un estado en que sí lo cree, cambia inmediatamente su actitud, su ánimo, su disposición al trabajo.
Lo que acabo de explicar se llama la teoría de la expectativa. Tómala en cuenta y explora si ese Colaborador que aparentemente no tiene aspiraciones en realidad sí las tiene.
Reúnete con él y averigua si el problema es que no sabe cómo lograrlas. Si le ayudas a conseguirlas, no habrá persona sobre la tierra que admire y confíe más que en ti. Aumentará tu poder e influencia y te sentirás muy satisfecho de tus propios logros.
Y tú estarás aumentando tu capacidad en el arte de motivar a las personas. Te rodearás de un equipo de trabajo más dinámico y comprometido. Esto es lo que hace un líder auténtico.


“Lo que hagas Hoy, Repercutirá en la Eternidad”

lunes, 12 de agosto de 2013

No puedo Vender: El Cuento del Elefante

Foto: No puedo vender: el Cuento del Elefante
 
Un cuento que nos ayuda a superar nuestros propios bloqueos. A no dejar de intentar vender a pesar de las objeciones que recibamos.

Muchas veces durante mis funciones como jefe de equipo, escuche de parte de mis comerciales, las clásicas excusas: "no hay gente", "el producto es malo", "el precio es caro", "hoy no se vende"..... y utilizo siempre como ejemplo, y me suele funcionar si cuento con la voluntad del comercial, un cuento de un famoso psiquiatra y escritor de libros de autoayuda, Jorge Bucay.

Este cuento el que les dejo aquí debajo, nos ayuda a superar nuestros propios bloqueos, aquellos que nos impiden vender, aquellos que nos imposibilitan "seguir intentando" a pesar de las objeciones y los "no" que recibimos a diario. Hoy en día, cumplo funciones como simple comercial, recibo a diario, mas de 1000 "no", pero cada vez que disminuyen mis fuerzas recuerdo el cuento del elefante que aquí le dejo... espero les sirva. 

“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:

¿Qué lo mantiene entonces?  ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

–Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...”

Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de «no puedo»...

Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón... 


Extraido del libro de Jorge Bucay: "Recuentos para Demian"  
Jorge Fajin Tosar
 
Un cuento que nos ayuda a superar nuestros propios bloqueos. A no dejar de intentar vender a pesar de las objeciones que recibamos.

Muchas veces durante mis funciones como jefe de equipo, escuche d...
e parte de mis comerciales, las clásicas excusas: "no hay gente", "el producto es malo", "el precio es caro", "hoy no se vende"..... y utilizo siempre como ejemplo, y me suele funcionar si cuento con la voluntad del comercial, un cuento de un famoso psiquiatra y escritor de libros de autoayuda, Jorge Bucay.

Este cuento el que les dejo aquí debajo, nos ayuda a superar nuestros propios bloqueos, aquellos que nos impiden vender, aquellos que nos imposibilitan "seguir intentando" a pesar de las objeciones y los "no" que recibimos a diario. Hoy en día, cumplo funciones como simple comercial, recibo a diario, mas de 1000 "no", pero cada vez que disminuyen mis fuerzas recuerdo el cuento del elefante que aquí le dejo... espero les sirva.

“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:

¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

–Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...”

Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de «no puedo»...

Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...


Extraido del libro de Jorge Bucay: "Recuentos para Demian"
Jorge Fajin Tosar
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“Lo que hagas Hoy, Repercutirá en la Eternidad”